Potenciar nuestra inteligencia emocional. Parte III

Al final... no dejamos de ser una serie de reacciones químicas ante los acontecimientos de la vida. Conocer cuáles son esas reacciones y qué provocan en nuestra conducta puede ser una puerta que se abre hacia un camino lleno de beneficios.



No busques la perfección

La perfección no existe, por lo tanto, no puede ser un objetivo. Centrarte en lo que no has conseguido te desilusiona y desmotiva. No se trata de negar lo que no se ha conseguido, sino de valorar lo que sí has alcanzado.


Desconecta

El tiempo libre es salud. El trabajo excesivo nos expone a una carga constante de factores de estrés. En tu agenda debe haber momentos de descanso para que la mente y el cuerpo se recarguen.


Cuida tu salud

Controla el exceso de cafeína, esta desencadena la liberación de adrenalina provocando una respuesta de lucha o huida poniéndonos en estado de estrés y excitación, por lo que las emociones pueden exceder a nuestro comportamiento. Duerme lo necesario; pues el autocontrol, la atención y la memoria se reducen cuando no dormimos el tiempo suficiente o de manera adecuada. Cuida tu dieta y realiza ejercicio, así tendrás un estado físico y emocional saludable, que te permitirá sentir satisfacción con tu cuerpo y tu rendimiento.


No te censures por la crítica

Cuando tu satisfacción proviene de opiniones ajenas pierdes poder sobre tu bienestar. Aunque es difícil no reaccionar a lo que otrxs piensan, no debes compararte ni definirte por ello. Trabaja en tu autoestima para tener la fortaleza de aceptar una crítica, evaluarla y luego saber si es constructiva y puede serte útil, o si es destructiva y debes eliminarla.


Evita centrarte en pensamientos negativos

Cuanto más piensas en problemas, peor te sientes. Son solo pensamientos, no hechos. Cuando sientes que algo «siempre o nunca» sucede, se debe a la tendencia natural del cerebro a percibir las amenazas (agrandando la frecuencia o la gravedad de un acontecimiento). Separa tus pensamientos de los hechos y corta el ciclo negativo para avanzar hacia una perspectiva nueva y de mayor apertura.


Entrena tu inteligencia emocional

Mientras entrenas tu cerebro repitiendo nuevos comportamientos emocionalmente inteligentes, construyes los caminos necesarios para convertirlos en hábitos. A medida que tu cerebro refuerza el uso de estos nuevos comportamientos, las conexiones que apoyan a los comportamientos viejos y destructivos desaparecen. En poco tiempo comienzas a responder a tu entorno con inteligencia emocional, incluso, sin tener que pensar en ello.

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